El pánico creciente
Lienzo
Pasaron los minutos y la preocupación de Tracey se convirtió en pánico. —Será mejor que esto no sea otra de tus bromas —dijo con voz ronca, pero el silencio era ensordecedor.
Corrió por el patio, llamando a Max, pero no había señales de él. Su corazón latía con fuerza en su pecho mientras buscaba en cada rincón, el miedo aumentaba con cada paso. El entorno que una vez le resultó familiar y seguro ahora se sentía amenazador.
La mente de Tracey trabajaba a toda velocidad, imaginando los peores escenarios posibles. Tenía que encontrar a Max, pero con cada minuto que pasaba, la esperanza de encontrarlo rápidamente se desvanecía.