La huella de la pata embarrada
Lienzo
Tracey decidió dejar comida afuera, con la esperanza de que los gatos regresaran. Pero cuando salió al porche, vio algo que le heló la sangre. Allí, en medio del patio, había una pequeña huella de pata embarrada.
No era de los gatos, era demasiado grande. Sintió un escalofrío que le recorrió la espalda. ¿Había alguien, o algo, acechando cerca?
La siniestra huella acentuó su miedo y su confusión. ¿Qué clase de criatura podría haber dejado semejante marca? La ansiedad de Tracey aumentó, impulsándola a una frenética búsqueda de respuestas.